revelando la espera,
la magia
la vida corriendo por venas enfriadas
el tiempo que se había escurrido.
Entre brisa de agua y velo de noche,
tibia vela encendida en el pecho,
dos pilares de bronce antiguo y caliza
se alzan a cielo negro.
Las aves no vuelven,
perdieron rumbo en tempesta
mas trajeron una noche de regalo
en orillas agotadas.