miércoles, 7 de agosto de 2019

Tus latidos fueron un mensaje candoroso


revelando la espera,
la magia
la vida corriendo por venas enfriadas
el tiempo que se había escurrido.
Entre brisa de agua y velo de noche,
tibia vela encendida en el pecho,
dos pilares de bronce antiguo y caliza
se alzan a cielo negro.
Las aves no vuelven, 
perdieron rumbo en tempesta 
mas trajeron una noche de regalo 
en orillas agotadas.