¿Para qué ir a contracorriente
si los ríos no confluyen en la desembocadura?
¿Para qué seguir de frente
contra pared, roca dura...
estrellarse, Ahogarse, perderse
en un supuesto laberinto
sin esquinas de serpiente?
En cambio, flotar ligero, en medio del agua oscura
es fácil, claro, certero...
aunque lleno de amargura.
No vayas contracorriente,
no resulta conveniente.
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