Y aroma que palpita.
El deseo de un destello de pupila fija
al fondo de tu piel estrellada.
La certeza de tu locura, de tu desvarío insano,
El aliento del olvido,
la evasión de tu otro que regresa al
uno,
Eso deseo de ti.
Si puedes darlo, quizás puedo saciarme.
De mi tendrás lo igual:
Mi deseo y yo son lo mismo,
Y no planeo pedir lo que no doy.
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