lunes, 25 de junio de 2018


El dolor egoísta de no haber tenido acceso a ti fue más grande que los cristales de nuestras risas. No soporté el fulgor que me reflejaban; me cegó. Todo lo que alcancé a ver fue la silueta de ti y tu aura radiosa de esmeralda y sangre, que no pudo alumbrar la mía, apagada y cetrina.
Así transcurrió un tiempo vano que ahora espero pasar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario