domingo, 24 de junio de 2018


Los oráculos concuerdan con la realidad: nada crece salvo flores de un día; no hay predicciones de primavera (que en esta parte del mundo no existe). Son solo cartas de papel que encarnan la misma existencia de utilería. Adivinación vacía de su eco sin voz, estampas incomprensibles que imitan los símbolos de una vida sin razones. La lectura de todas las señales es una imposibilidad abigarrada. La mano abierta del destino mezquino es plana y seca; no tiene líneas ni surcos para interpretar... Tiene sólo cinco dedos fríos que apuntan a los fundamentales fracasos sufridos: el del amor, el del alma, el de la bondad, el de la grandeza, y el de la magia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario