domingo, 10 de junio de 2018

Quiero ahogarme en el mar abierto del quehacer,


no sin antes haber mucho nadado.
En esas aguas ajenas puedo flotar a placer, aletear con cola de sirena que reina y cautiva.
Puedo justificar mi aire y mi agua -Qué maravilla, tener razones.
En cambio, qué pesadilla no conseguir un charco de agua fresca dentro de mi íntima isla,
qué extraño notar que, incluso, no está rodeada de agua,
sólo flota en la nada aérea, sin asidero alguno.
Quién querrá naufragar en la isla rota,
quién podrá vivir en la isla seca.

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