no sin antes haber mucho nadado.
En esas aguas ajenas puedo flotar a placer, aletear con cola
de sirena que reina y cautiva.
Puedo justificar mi aire y mi agua -Qué maravilla, tener
razones.
En cambio, qué pesadilla no conseguir un charco de agua
fresca dentro de mi íntima isla,
qué extraño notar que, incluso, no está rodeada de agua,
sólo flota en la nada aérea, sin asidero alguno.
Quién querrá naufragar en la isla rota,
quién podrá vivir en la isla seca.
No hay comentarios:
Publicar un comentario