sábado, 16 de junio de 2018

No he aprendido a vivir con esperanza...


No he aprendido a vivir con esperanza: me vuelvo muy blanda y me quiebro.
No he aprendido a vivir sin esperanza: me vuelvo muy seca y me quiebro.
Aún así, prefiero seguir intentando aprender a vivir de la segunda forma.
Duele menos que la primera. 

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