Hace mucho que los peregrinos pasaron. Se creía que sólo
habían levantado polvo en el camino y que las flores que habían sembrado hace
mucho estaban marchitas. Sorpresa fue encontrar que florecían de nuevo, como
destellos de luz en carmín y amarillo. Mira el caminito ahora: la maleza no lo
oculta ni la soledad lo afea. ¡Ya no hay hierba mala, sólo quedan las flores!
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